Cuentos de hadas Rusos
Cuentos de hadas Rusos HabÃa una vez un hombre casado con una mujer extraordinariamente pendenciera. El pobre hombre no tenÃa un momento de tranquilidad, pues por cualquier naderÃa lo abrumaba a denuestos su mujer, y si él se atrevÃa alguna vez a replicar, lo echaba a escobazos de la cocina. Al desgraciado no le quedaba otro consuelo que ir al campo a cazar conejos con lazo y pájaros con trampas que colgaba de los árboles, porque cuando llevaba buena caza, su mujer se calmaba y dejaba de atormentarlo durante uno o dos dÃas y él gustaba unas horas de paz.
Un dÃa salió al campo, preparó sus armadijos cogió una grulla.
- ¡Qué suerte la mÃa! -pensó el buen hombre. Cuando vuelva a casa con esta grulla y mi mujer la mate y la ase, dejará de molestarme por algún tiempo.
Pero la grulla adivinó su pensamiento y le dijo con voz humana:
- No me lleves a tu casa ni me mates; déjame vivir en libertad, y serás para mà como un padre querido y yo seré tan buena para ti como una hija.