Cuentos de hadas Rusos
Cuentos de hadas Rusos La mujer se enfureció al oír aquello y se asomó con la escoba. Pero el hombre, apenas entró en casa gritó:
- ¡Los dos fuera de la alforja!
Inmediatamente apareció la mesa ante la mujer, y los dos jóvenes la llenaron de platos de los más exquisitos manjares. La mujer comió, bebió y se mostró tierna y sumisa.
- ¡Bueno, vida mía, ya no te molestaré más!
Pero el hombre, después de comer, cogió la alforja sin que su mujer la viera, y la escondió, dejando en su lugar la otra. La mujer, llena de curiosidad, quiso probar por sí misma cómo funcionaba la alforja, y gritó:
- ¡Los dos fuera de la alforja!
Inmediatamente aparecieron los dos jóvenes empuñando sendos garrotes y empezaron a descargar garrotazos sobre la mujer, mientras gritaban:
- ¡No maltrates a tu marido! ¡No maldigas a tu marido!
La mujer chillaba como una condenada, gritando a su marido que acudiese en su auxilio. El buen hombre se compadeció de ella, entró y dijo:
- ¡Los dos a la alforja!
Y los dos desaparecieron en la alforja.
Desde entonces el matrimonio vivió en tan dulce paz, que el hombre no se cansa de poner a su mujer por las nubes, y el cuento se acabó.