Cuentos de hadas Rusos
Cuentos de hadas Rusos Y de la alforja salieron de un salto los dos jóvenes con los garrotes que empezaron a descargar golpes a diestro y siniestro, gritando:
- ¡Devolved al hombre su alforja!
La mujer ordenó a su hija mayor:
- Llama a mi ahijado que está en el baño, y dile que estos dos me están moliendo a palos.
Pero el ahijado contestó desde el baño:
- Aun no he acabado de bañarme.
La mujer mandó a su hija menor, pero el ahijado contestó desde el baño:
- Aun no he acabado de secarme.
Y los dos jóvenes no cesaban de descargar garrotazos diciendo:
- ¡Devuelve al hombre su alforja!
La madrina no pudo soportar más golpes y mandó a sus hijas que cogiesen la alforja y se la llevasen a su ahijado al cuarto de baño. Éste entonces salió del baño y gritó:
- ¡Los dos a la alforja!
Los dos jóvenes de los garrotes desaparecieron para siempre. Entonces el hombre cogió las dos alforjas y se fue a casa. Y de nuevo gritó antes de llegar:
- ¡Felicítame, mujer, por el regalo que me ha hecho el hijo de la grulla!