Cuentos de hadas Rusos
Cuentos de hadas Rusos - Aquà tienes otra alforja que te hará tan buen servicio como la primera.
El hombre se inclinó hasta la cintura y se volvió a casa corriendo. Pero, mientras corrÃa, le asaltó esta duda: "Si esta alforja no fuese lo mismo que la primera se armarÃa la gorda con mi mujer y no me librarÃa de ella ni ocultándome bajo tierra". Vamos a probar:
- ¡Los dos fuera de la alforja!
Inmediatamente salieron de la alforja dos jóvenes que empuñaban sendos garrotes y se pusieron a apalearlo gritando: "¡No vayas a casa de tu madrina ni te dejes engatusar con palabras melosas!" Y siguieron descargando garrotazos sobre el hombre, hasta que éste gritó:
- ¡Los dos a la alforja!
Los jóvenes desaparecieron en la alforja.
- Bueno -pensó el buen hombre,- llevé la primera alforja a casa de la madrina como un imbécil; pero no seré tan tonto de no llevar ésta también. ¡A ver si me la cambiará! ¡Entonces sà que quedarÃa bien lucida!
Se dirigió bien contento a casa de su madrina, colgó la alforja en el clavo de la pared y dijo:
- Te agradeceré que me calientes el baño, madrina.
- Con mucho gusto, ahijado.
El hombre se cerró en el cuarto de baño, dispuesto a permanecer mucho rato. La mujer llamó a sus hijas, las hizo sentar a la mesa y dijo:
- ¡Los dos fuera de la alforja!