Cuentos de hadas Rusos
Cuentos de hadas Rusos Los criados no lo pensaron dos veces. Cogieron a Iván, lo encadenaron de pies y manos y lo llevaron al calabozo.
Pasado algún tiempo, el Zarevitz determinó casarse con la tres veces sabia Elena, la primera doncella en belleza y talento sobre la tierra, y hechos los preparativos, emprendió el viaje al extranjero para casarse con la tres veces sabia Elena. Y sucedió que la víspera de su marcha, su hermana la Zarevna, se paseaba por el jardín no lejos del tragaluz que dejaba pasar un poco de claridad a la mazmorra donde estaba encerrado Iván, el cual vio a la Zarevna a través de los barrotes y lo gritó con voz lastimera,
- Madrecita Zarevna, tu hermano no podrá casarse sin mi ayuda.
- ¿Quién eres tú? -inquirió la Zarevna. Iván dio su nombre y añadió:
- Supongo, Zarevna, que estás enterada de los ardides y engaños que usa la tres veces sabia Elena. Muchas veces he oído decir que manda a sus pretendientes al otro mundo; ¡créeme cuando te digo que tampoco tu hermano podrá casarse con ella sin mi ayuda!
- ¿Y tú puedes ayudar al Zarevitz?
- No sólo puedo sino que estoy dispuesto a hacerlo con mucho gusto, pero el halcón que tiene las alas atadas no puede volar.