Cuentos de hadas Rusos
Cuentos de hadas Rusos Érase un pobre huérfano que se quedó sin padres a los pocos años y carecía de bienes de fortuna y de talento. Su tío se lo llevó a casa, lo sostuvo y cuando lo vio un poco crecido lo puso a guardar un rebaño de ovejas. Y un día, queriendo probar su talento, le dijo:
- Lleva el rebaño a la feria y mira de sacar todo el provecho posible, de modo que con las ganancias tú y el rebaño podáis vivir; pero has de volver a casa con el rebaño completo, sin que falte una cabeza, y con el dinero que hayas sacado de cada oveja.
- ¿Cómo me las arreglaré para eso? -pensaba el huérfano, sentado al lado del camino mientras el rebaño pacía por el campo.
Una hermosa doncella acertó a pasar por allí y viendo al muchacho tan pensativo, le preguntó:
- ¿En qué piensas, buen mozo?
- ¿No he de pensar? Mi tío me ha armado un lazo para perderme. Me ha encargado una cosa que, por más que me devano los sesos, no sé cómo voy a cumplirla.
- ¿Qué te ha encargado?
- Verás. Me ha dicho: "Lleva el rebaño a la feria y saca de él todo el provecho posible, de modo que tú y el rebaño podáis vivir; pero vuelve a casa con el rebaño completo, sin que falte una cabeza, y con el dinero que hayas sacado de cada oveja".