Cuentos de hadas Rusos
Cuentos de hadas Rusos - Tú mismo lo mandaste al calabozo a causa de cierto sueño.
- ¡Pero no puede ser el mismo!
- El mismo es. Só1o lo dejé en libertad para que te ayudase.
El Zarevitz ordenó que llevasen a Iván a su presencia, se le echó al cuello derramando lágrimas y le suplicó que no te guardase rencor.
- ¿Pero no sabes, Zarevitz, que no podía contarte mi sueño porque en él vi por anticipado todo lo que acaba de pasarte? Juzga por ti mismo y dime si no me hubieras tomado por loco, si llego a contártelo todo.
Y el Zarevitz premió a Iván y lo nombró el más grande de su reino. Iván escribió a su padre y a su hermano y desde entonces todos vivieron juntos en buena armonía y en completa felicidad.