Cuentos de hadas Rusos
Cuentos de hadas Rusos Al cabo de una hora los llamaron a presencia de la tres veces sabia Elena, que al ver que todos los jóvenes tenían los rizos cortados de la mismo manera, se enfureció, tiró al fuego el libro de magia y llamó al Zarevitz para decirle:
- ¡Seré tu mujer, ya puedes preparar la boda!
El Zarevitz llamó a sus fieles criados y dijo a Iván:
- Corre a ver a mi hermana y dile que lo tengo preparado todo para la boda.
Iván fue a ver a la Zarevna, le dio noticias de su hermano y le comunicó su encargo.
- Gracias, buen joven, por tus servicios -dijo la hermana del Zarevitz a Iván.- Dime cómo he de recompensarte dignamente.
- ¿Cómo me has de recompensar? No puedes darme mejor recompensa que encerrarme otra vez en el calabozo.
Y aunque la Zarevna no se dejaba convencer, él insistió en lo mismo.
Llegaron los novios con los boyardos y los magnates y todos los invitados salieron a recibir a lo pareja, deseándoles toda clase de felicidades y ofreciéndoles el pan y la sal de rigor, y eran tantos los reunidos, que se hubiera podido andar sobre sus cabezas.
- ¿Pero dónde está mi fiel servidor Iván, que no lo veo por ninguna parte? -preguntó el Zarevitz.
Y la Zarevna, su hermana, le contestó.