Cuentos de hadas Rusos
Cuentos de hadas Rusos - ¿Qué ha pasado? ¿Por qué llevas la cabeza vendada?
A Vechorka le dio vergüenza confesar que un ser tan insignificante lo había maltratado de aquella manera y contestó a sus hermanos:
- Me entró dolor de cabeza al encender el fuego y por eso no he podido asar ni hervir nada.
Al día siguiente, Zorka y Vechorka salieron de caza, y Polunochka se quedó a preparar la comida.
Apenas lo tenía todo dispuesto, se oyó en el bosque un estruendo formidable y entró en la cabaña el Gnomo, pequeño como el dedo pulgar y con bigotes de siete verstas de largo, se dirigió a Polunochka, lo zarandeó de lo lindo, y lo arrojó bajo el banco; luego devoró toda la comida y desapareció. Al volver los hermanos preguntaron:
- ¿Qué ha pasado, hermanito? ¿Por qué llevas esos trapos en la cabeza?
- Me entró dolor de cabeza al encender el fuego, hermano -contestó Polunochka,- y parecía que me iba a estallar, de modo que no pude prepararos la comida.
Al tercer día, los hermanos mayores fueron a cazar y se quedó en la cabaña Zorka, quien se dijo:
- Aquí pasa algo singular. Si mis hermanos se han quejado del calor del fuego dos días seguidos por algo será.