Cuentos de hadas Rusos
Cuentos de hadas Rusos Se puso a arreglarlo todo sin dejar de escuchar un momento, para no estar desprevenido si alguien entraba. Cogió un carnero, lo degolló, lo asó y lo puso en la mesa. Inmediatamente se oyó un ruido como de trueno que corriera por el bosque, se abrió la puerta de la cabaña y apareció el Gnomo, pequeño como el dedo pulgar, con un bigote de siete verstas de largo. Llevaba un haz de heno sobre la cabeza y un cubo de agua en la mano. Dejó el cubo en medio del corral, esparció el heno por el suelo y empezó a contar sus carneros. Al comprobar que le faltaba otra cabeza, montó en violenta ira y se arrojó como un loco sobre Zorka. Pero éste no era como sus hermanos. Cogió al Gnomo por los bigotes y empezó a arrastrarlo por la cabaña, dándole golpes, mientras gritaba:
Si no conoces el vado
No camines por el río.