Cuentos de hadas Rusos
Cuentos de hadas Rusos Una vez vivían en un pueblo dos hermanos, uno rico y otro pobre. Al rico todo le salía a pedir de boca y la suerte le acompañaba en todos los negocios que emprendía, pero al pobre parecía huirle la fortuna por más que se esforzase en trabajar como un esclavo.
En pocos años, se vio el rico tan acaudalado y en un estado de prosperidad tan abundante, que se trasladó a la ciudad, se hizo construir la casa más grande y se estableció como comerciante, mientras el pobre pasaba tales apuros, que a veces no tenía en casa ni un pedazo de pan que dar a un racimo de hijos, todos pequeños, que lloraban a un tiempo pidiendo algo que comer o beber. El pobre hombre empezó a desanimarse, maldiciendo su suerte y su desgraciada cabeza empezó a hundírsele entre los hombros.
Fue a visitar a su hermano de la ciudad y le dijo: -¡Socórreme! ¡Estoy completamente aniquilado!
- ¿Por qué no? -contestó el rico.- Medios no me faltan, pero has de trabajar conmigo toda esta semana.
- ¡De mil amores! -accedió el pobre. Y puso manos a la obra. Barrió el establo, dio de comer a los caballos y cortó leña para el fuego.
Al fin de la semana, el hermano rico le dio tres monedas y un trozo de pan.