Cuentos de hadas Rusos
Cuentos de hadas Rusos - Gracias, aunque sea por tan poca cosa -dijo el pobre. Y ya se volvía a casa cuando su hermano, sin duda sintió remordimientos de conciencia y le dijo:
- ¿Por qué te marchas tan pronto? Mañana es mi cumpleaños. Quédate a celebrarlo con nosotros.
El pobre hombre se quedó al banquete que se había preparado, pero, por desgracia para él, se reunieron en casa de su hermano gran número de hombres ricos, a quienes el hermano recibía con grandes muestras de alegría, rogándoles como un gran favor que le hiciesen el honor de compartir su mesa.
El hermano pobre se vio completamente olvidado y sólo pudo mirar desde lejos cómo los amigos de su hermano comían y bebían y gritaban alegres y satisfechos. Terminado el banquete, los invitados se levantaron dando la enhorabuena al anfitrión y a su esposa y el pobre hermano también se inclinaba ante ellos hasta la cintura. Todos los comensales se marcharon a casa muy divertidos, riendo, bromeando y cantando canciones. Y el hermano pobre también se dirigió a su casa más hambriento que nunca. Pero reflexionó por el camino y se dijo:
- ¡Caramba! También yo iré cantando para que la gente sepa que he pasado el día en casa de mi hermano y se figure que he comido hasta hartarme y he bebido hasta emborracharme como todos ellos.