Cuentos de hadas Rusos
Cuentos de hadas Rusos Y el campesino se puso a cantar una canción, pero enseguida desfalleció su voz. Oía claramente que detrás de él iba alguien imitando su canción como silbándola. Enmudeció y la voz dejó de oírse. Volvió a cantar y de nuevo oyó que lo imitaban.
- ¡Eh, tú, cantor! ¡Acércate! -chilló el pobre. Y se le presentó un hombre monstruoso, de rostro arrugado y pálido, que apenas daba muestras de vida, envuelto en andrajos y calzado con un manojo de esparto. El campesino se quedó petrificado de horror y preguntó al monstruo:
- ¿Quién eres?
- Soy Gore-Gorinskoe. Me has dado lástima y quiero ayudarte a cantar.
- Bueno, Gore, vamos a recorrer los dos juntos el mundo, de bracete; ya veo que aquí no puedo contar con amigos ni parientes.
- Vamos, pues, amo; nunca te abandonaré.
- ¿Y en qué viajaremos?
- No sé en qué viajarás tú, pero yo viajaré sobre ti.