Cuentos de hadas Rusos
Cuentos de hadas Rusos Y esto diciendo, dio un brinco y se subió a la espalda del campesino, agarrándose con tal fuerza, que éste no pudo quitárselo de encima. El campesino no tuvo más remedio que seguir andando llevando a cuestas a Gore, aunque apenas podÃa él mismo dar un paso firme, y el monstruo no hacÃa más que contar y arrearlo golpeándole con una varita.
- Oye, amo, ¿quieres que te enseñe la canción que más me gusta?
"¡Soy Gore-Gorinskoe, Doliente el dolorido!
Soy un andrajo. Vivo en una pieza.
¡Tu suerte une a mi suerte, amo querido
Y nunca más sabrás lo que es tristeza!.
Si el dinero que tienes no te basta,
Búscalo donde sea y no te apures;
Pero cuando lo tengas, gasta, gasta,
Y no pienses ni cuentes ni mesures."
Y además -añadió Gore, el Dolorido- aun te quedan esas monedas para un mal dÃa, y un pedazo de pan. Vamos, pues, a beber y a divertirnos.
Anda que andarás y bebe que beberás, llegaron a casa. Allà estaban la madre y los hijos llorando de hambre, pero el Dolorido hizo bailar el campesino. Al dÃa siguiente Doliente empezó a contar y dijo:
- ¡Me duele la cabeza de tanto beber!
Y obligó a su amo a que lo llevase a echar una copa.
- No tengo dinero -dijo el campesino.