Cuentos de hadas Rusos
Cuentos de hadas Rusos - ¿No te tengo dicho que siempre puedes encontrarlo, querido? Empeña la azada y el arado, el trineo y el carro, y bebamos; hemos de pasar un día alegre, sea como sea.
¿Qué podía hacer el pobre? le era imposible desprenderse de Doliente que se agarraba a él tan fuerte, que parecía que iba a romperle los huesos, y se dejó conducir de taberna en taberna bebiendo todo el día en vez de trabajar,
Al día siguiente, el Dolorido se quejó aún más y empezó a gruñir diciendo:
- Vamos a dar una vuelta. Nos beberemos todo lo que tengas por empeñar. Véndete en esclavitud y tendrás dinero para beber.
Viendo el campesino que su perdición era inevitable, recurrió a la astucia y dijo a Doliente el dolorido:
- He oído decir a los ancianos del pueblo que no lejos de aquí se enterró un tesoro hace mucho tiempo, pero le pusieron encima piedras tan pesadas, que mis solas fuerzas no bastarían a levantarlas. Si pudiéramos sacar ese tesoro, queridito Gore, ¡qué vida de regalo podríamos llevar juntos!
- Pues vamos a sacarlo, que Gore tiene fuerzas para todo.