Cuentos de hadas Rusos
Cuentos de hadas Rusos El abuelo espera que espera, y al ver que la nieta no volvÃa mandó al nieto en su busca. Pero Verlioka se lo llevó también. El abuelo espera que espera, hasta que dijo a su mujer:
- ¡Cuánto tardan nuestros nietos! ¡Se habrán entretenido retozando por el campo o cazando estorninos con algún muchacho, y entretanto los gorriones darán cuenta de nuestros guisantes! ¡Anda, mujer, y enséñales a tener juicio!
La anciana dejó el fogón, cogió el palo que guardaba en un rincón y se alejó; pero no volvió. En cuanto Verlioka la vio en el campo, se le acercó gritando:
- ¿Qué buscas aquÃ, bruja? ¿Vienes a desgranar guisantes? ¡Si tanto te gustan, voy a dejarte entre los guisantes para siempre!
Y levantando la muleta, empezó a golpear a la anciana hasta que la pobre perdió el sentido y se quedó tumbada en el suelo, más muerta que viva.