Cuentos de hadas Rusos
Cuentos de hadas Rusos Y he aquà que la cuerda se puso en movimiento ante ellos arrastrándose como una culebra.
Anda que andarás, anda que andarás, llegaron ante un molino de agua, que dijo:
- ¡Hola, abuelito juicioso!
- ¡Hola, molinito de agua!
- ¿De dónde vienes y adónde vas?
- Vengo de tal y tal parte a ajustarle las cuentas a Verlioka. Figúrate que ha molido a palos a mi mujer y se ha llevado a mis nietos, y ¡qué nietos, si los vieses!
- ¡Llévame contigo y tal vez pueda ayudarte!
Y el abuelito pensó: "El molino de agua también puede ser útil".
Entonces el molino se levantó y apoyándose en la turbina echó a andar delante del abuelo.
Anda que andarás, anda que andarás, llegaron ante una bellota tirada en el camino, que dijo:
- ¡Hola, abuelito narizotas!
- ¡Hola, bellota robliza!
- ¿Dónde vas tan aprisa?
- Voy a zurrar a Verlioka. ¿Lo conoces?
- ¡Ya lo creo! ¡Llévame contigo y te ayudaré!
- ¿Pero en qué puedes ayudarme?.
- ¡No escupas en el pozo si no quieres tenerte que beber tú solo el agua!