Dhammapada
Dhammapada EL INSENSATO
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¡Qué larga es la noche para el centinela! ¡Qué largo es el camino para el cansado! ¡Qué largo es el vagabundeo por vidas que acaban en la muerte para el insensato que no sabe encontrar la senda!
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Si en el gran trayecto de la vida un hombre no puede encontrar a quien sea mejor o al menos tan bueno como él, debe viajar solo y alegre: un insensato no puede ayudarlo en su viaje.
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«Éstos son mis hijos; ésta es mi riqueza»: así se preocupa el insensato. Ni siquiera es el dueño de sí mismo: ¡cuánto menos de sus hijos y su riqueza!
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Si un insensato consigue ver su insensatez, al menos en eso es sabio, pero el insensato que se cree sabio es, en verdad, el insensato mayor.
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Si durante toda su vida un insensato vive con un sabio, nunca llega a conocer la senda de la sabiduría, como la cuchara nunca llega a conocer el sabor de la sopa.
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