Dhammapada
Dhammapada Pero, si un hombre que vigila y ve pasa tan solo un momento con un sabio, no tarda en conocer la senda de la sabiduría, como la lengua conoce el sabor de la sopa.
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Un insensato que se cree sabio pasa por la vida consigo mismo como enemigo y siempre comete malas acciones que al final dan un fruto amargo.
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Pues no es buena una acción de la que hay que arrepentirse, una vez hecha y cuando hay que cosechar con lágrimas en los ojos los amargos frutos de las malas acciones.
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Pero una acción es en verdad buena cuando, una vez hecha, no hay que arrepentirse y cuando se pueden cosechar con júbilo los dulces frutos de las buenas acciones.
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Las malas acciones parecen agradables al insensato hasta que llega la reacción y el dolor que las acompaña y entonces ha de comer sus amargos frutos.
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