Dhammapada
Dhammapada Así como el óxido acaba destruyendo el hierro, las impuras transgresiones de un hombre lo conducen hasta la senda del mal.
241
La repetición insulsa es el óxido de los versículos sagrados; la falta de reparación es el óxido de las casas; la falta de ejercicio físico es el óxido de la belleza; el descuido es el óxido del vigilante.
242, 243
La falta de rectitud en su conducta es un pecado en la mujer; la tacañería es un pecado en un benefactor; las malas acciones son en verdad pecados en este mundo y en el próximo.
Pero el mayor de los pecados es en verdad el de la ignorancia. Deshazte de ese pecado, hombre, y vuélvete limpio de pecado.
244, 245
La vida parece fácil para quienes son desvergonzadamente audaces y seguros de sí mismos, astutos y arteros, sensualmente egoístas, licenciosos e impuros, arrogantes e insultantes, podridos de corrupción.
En cambio, la vida parece difícil para quienes se esfuerzan pacíficamente por alcanzar la perfección, quienes, por carecer de egoísmo, no imponen su voluntad, cuya vida es pura y que ven la luz.
246-248