Dhammapada
Dhammapada Quien destruye la vida, dice mentiras, toma lo que no se le ha dado, abusa de la mujer de otro y se emborracha con bebidas fuertes socava las propias raíces de su vida.
Así, pues, debes saber, hombre, que la falta de autodominio entraña malas acciones. Procura que la avaricia y el vicio no te acarreen un largo sufrimiento.
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Las personas de este mundo hacen regalos inspirados por una luz interior o por un placer egoísta. Si los pensamientos de un hombre se ven alterados por lo que otros dan o dejan de dar, ¿cómo va a poder lograr la contemplación suprema de día o de noche?
Pero aquel en que las raíces de la envidia han sido arrancadas y quemadas puede lograr de día o de noche la suprema contemplación.
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No existe un fuego como el de la lujuria ni cadenas como las del odio. No hay maraña como la de la falsa ilusión ni torrente más turbulento que el deseo.
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Resulta fácil ver las faltas de los demás, pero difícil ver las propias. Se muestran las faltas de los demás como paja lanzada al viento, pero se ocultan las propias como un jugador astuto esconde sus dados.
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