Doctrina de la no dualidad y cristianismo
Doctrina de la no dualidad y cristianismo
No se repetirá nunca bastante: en Dios, no hay ningún devenir. «Todo don excelente, toda donación perfecta, viene de lo alto y desciende del Padre de las luces, en quien no existe ningún cambio ni sombra ninguna de variación» 54. En consecuencia, no se deviene Dios.
La doctrina no dualista sobre ese asunto no puede ser más clara: una vez realizada la Identidad suprema, nada se produce, nada cambia. Podemos traer aquí el testimonio de un sabio contemporáneo al que los hindúes consideran como un «Liberado en vida», Ramana Maharshi. Cuando se le preguntó: «¿Cuándo has llegado a ser libre?», respondió: «Nada me ha sucedido; soy como Soy». Su biógrafo, el doctor Sarma Lakshman, asegura que, a sus ojos, nadie estaba en la ignorancia o la servidumbre 55. El «paso» (o lo que aparece como tal) de la ignorancia (avidyâ) al Conocimiento (vidyâ), que es esta realización —lo mismo que el de la no-existencia a la existencia en la creación— no es un devenir. No es necesario decir que la ignorancia de la que aquí se trata no es la simple ignorancia teórica de orden racional, sino la que se podría llamar «ignorancia metafísica», o también «ignorancia real», en el sentido en que ya antes utilizábamos este término. Como el pecado, al no tener ser, esta ignorancia es sin origen, y la doctrina hindú habla en este sentido de «no-existencia anterior» (prâg-abhâva) 56.