El cantar de los Nibelungos
El cantar de los Nibelungos CANTO III:[2]
De cómo Sigfrido
llegó hasta Worms

ingún pesar de amor torturaba al novel caballero, mas oyó decir que vivÃa en Borgoña una hermosa joven que parecÃa hecha a deseo, y esto le hizo experimentar muchas alegrÃas y muchas calamidades.
Hasta muy lejos habÃa llegado el conocimiento de aquella extraordinaria belleza, asà como también el de los altaneros sentimientos de que más de un héroe habÃa encontrado poseÃda a la joven: por esto llegaron muchos extranjeros al paÃs de Gunter.
Por más que gran número de ellos habÃan solicitado su amor, Crimilda no podÃa resolverse a elegir uno para hacerlo dueño de su corazón. TodavÃa le era desconocido aquél a quien más tarde debÃa someterse.
El hijo de Sigelinda pensó en aquel amor elevado. Ante lo que era ya suya, las pretensiones de los demás le parecÃan aire, pues él era muy digno de conseguir el afecto de una hermosa mujer. Algún tiempo después la noble Crimilda fue esposa del atrevido Sigfrido.
Como sus padres y sus caballeros le aconsejaran que por cuanto aspiraba a un fiel amor, se dirigiera a una mujer que le pudiera convenir, el noble Sigfrido, dijo: