El cantar de los Nibelungos
El cantar de los Nibelungos »El que sepa lo cierto que me responda, que me diga ¿dónde podré encontrar a Gunter, el poderoso rey de los Borgoñones?
Uno de los allí presentes que sabía todo aquello, le respondió:

—Si queréis ver al rey es cosa fácil en esa gran sala, lo he visto con sus caballeros; entrad y podréis encontrarlo con muchos valerosos guerreros.
Dieron al rey la noticia de que habían llegado unos guerreros magníficamente vestidos, que llevaba ricas cotas de mallas, un soberbio equipo y a los que nadie conocía en el país de los Borgoñones.
Extrañado el rey, hubiera querido saber de dónde venían aquellos fieros guerreros, vestidos de una manera tan rica y brillante y con tan buenos, nuevos y anchos escudos. Nadie se lo podía decir y eso le causaba gran inquietud.
Ortewein, señor de Metz, que era bravo y atrevido, dijo entonces al rey.
—Por cuánto no sabemos quiénes son, será menester llamar a mi tío Hagen, y hacérselos ver. Los reinos y los países extranjeros le son muy conocidos; si sabe quiénes son estos caballeros, nos lo dirá seguramente.