El cantar de los Nibelungos
El cantar de los Nibelungos En el tiempo de su poder, habitaban en Worms, sobre el Rhin: muchos nobles y valientes caballeros les sirvieron con honor hasta su muerte, mas perecieron tristemente a causa de los celos de dos notables mujeres.
Uta, se llamaba su madre, reina poderosa; y el padre Dankrat, que al morir les dejara una cuantiosa herencia, estaba dotado de grandísima fuerza; también en su juventud había conquistado inmarcesible gloria.
Como he dicho ya, los tres reyes eran valerosos, por lo que tenían a su servicio los mejores guerreros de que se había oído hablar, todos muy vigorosos y sumamente intrépidos en el combate.
Se llamaban Hagen de Troneja y su hermano, el muy hábil Dankwart; Ortewein de Metz, los dos margraves Gere y Eckewart, y Volker de Alceya, de un indomable valor.
Rumold, el intendente de las cocinas, era un guerrero distinguido; Sindold y Hunold debían dirigir la corte y las fiestas como vasallos de los tres reyes, los cuales tenían también en su servidumbre muchos héroes que no pueden enumerarse.
Dankwart era mariscal: Ortewein de Metz, su sobrino, sumiller del rey. Sindold, el guerrero escogido, era copero; Hunold camarero: dignos eran todos de servir los más elevados empleos.