El cantar de los Nibelungos
El cantar de los Nibelungos —Dejad esa manera de hablar, madre muy querida; muchas mujeres pueden presentarse como ejemplo de que el amor tiene por continuación el sufrimiento. Quiero evitar los dos, para que nunca me pueda suceder una desgracia.
Crimilda vivió feliz pensando de este modo sin conocer a nadie a quien quisiera amar, pero después y muy dignamente se hizo esposa de un noble caballero.
Aquél era el halcón que viera en el sueño que le explicara su madre. ¡Cuando lo mataron extremó su venganza en sus próximos parientes! Por la muerte de uno solo, perecieron los hijos de muchas madres.
