El carnicero de Sarospatak
El carnicero de Sarospatak —Hello sir Blumendorf, I’m Lea and I dont’t speak english very well... —le dijo Lea a Jochim apenas cerró la puerta de su departamento, luego de un mudo viaje en el estrecho ascensor.
—Lea, no te preocupes, hablemos en hebreo. Yo manejo mejor el Yiddish pero estimo que podremos conversar sin problemas, calculo que como consecuencia de tu estadía en Israel lo manejas sin dificultades —respondió el políglota Jochim en un muy correcto hebreo.
—Sí señor Blumendorf...
—Lea, dime Jochim —contestó rápidamente el visitante, quien discretamente recorría toda la geografía de una impactante Lea. Desde sus caderas a su prominente busto, su pantalón ajustado y su sugerente camisa de seda, el maquillaje que coloreaba su palidez nativa, su perfume. Jochim estaba casi excitado por la situación, la compañía, el riesgo. Casi una travesura, o el comienzo de una aventura.
