El libro de las mil noches y una noche. Tomo I
El libro de las mil noches y una noche. Tomo I Entonces la joven se levantó, y llegando junto á sus hermanas, les dijo: «¿Por qué permanecéis quietas? Quitad la carga de la cabeza de ese hombre.» Entonces entre las tres le aliviaron del peso. Vaciaron la espuerta, pusieron cada cosa en su sitio, y entregando dos dinares al mandadero, le dijeron: «¡Oh mandadero! vuelve la cara y vete inmediatamente.» Pero el mozo miraba á las jóvenes, encantado de tanta belleza y tanta perfección, y pensaba que en su vida había visto nada semejante. Sin embargo, chocábale que no hubiese ningún hombre en la casa. En seguida se fijó en lo que allí había de bebidas, frutas, flores olorosas y otras cosas buenas, y admirado hasta el límite de la admiración, no tenía maldita la gana de marcharse.