El libro egipcio de los muertos
El libro egipcio de los muertos Comulgando con el pan celestial.
He llegado hasta estos lejanos límites del Cielo
donde habita Osiris, Alma grande, Señor de Djedu…
Él me ha dado la fuerza de los movimientos
bajo la forma de un Espíritu con cabeza de Fénix…
Poseedor del Verbo de potencia me zambullo en las aguas que corren;
he realizado ofrendas de incienso;
como un niño, he ido hasta el árbol Shendet…
Es así que llegué a Elefantina,
frente al Templo de la diosa Satit.
Hice dar la vuelta a la Barca cargada de mis enemigos.
En paz he viajado por el Lago
he contemplado los Cuerpos gloriosos de Kam-Ur[157];
visité la Ciudad sagrada de Djedu;
pero sobre esto guardo silencio…
Restituí a la divinidad el uso de sus piernas.
Alcancé el templo de Anubis y contemplé al Señor del lugar.
Entré en el templo de Osiris
probé en mí mismo sus Vestiduras.
Atravesé el Re-stau y vi los misterios de ese lugar.