El libro egipcio de los muertos
El libro egipcio de los muertos Entro y salgo de él sin tener dificultades.
He aquí que tú extiendes, ¡oh dios Tatunen[240]!, tus brazos hacia mí.
Al colocar, completamente derecha, mi Forma acostada
los que habitan el Duat encuentran nuevamente la tranquilidad de su espíritu.
¡Oh vosotros, Espíritus divinos, extended vuestros brazos y sostenedme!
Porque yo conozco vuestro Nombres misteriosos…
¡Enseñadme el camino que debo seguir!
¡Oh vosotros espíritus Bienaventurados, glorificadme!
¡Porque, cuando soy glorificado
son Ra y Osiris los que se alegran!
Heme aquí que coloco ante vosotros las ofrendas;
ésa es la voluntad de Ra.
Yo soy su Elegido, su Heredero en la Tierra…
Mi viaje llega ahora a su término.
He recorrido todas las rutas del Más Allá;
he penetrado a las regiones apartadas del Duat;
entré por la fuerza en la hermosa Amenti;
al espíritu estelar de Sirio presenté mi cetro
a la divinidad cuyo nombre no debe ser revelado,
presenté la diadema de Nemmés…
¡Contempladme, pues oh vosotros, Espíritus santificados!