El libro egipcio de los muertos
El libro egipcio de los muertos que llegan allí, todos los días, a hacer sus banquetes,
como los manda el dios,
amo de estos lugares, Señor de la Paz…
¿Acaso este no ha dicho:
«Que al menos reine la alegría en el corazón de los hombres
que con la Justicia y la Verdad
se conforman respecto a los dioses de estos lugares»?
Porque él da larga vida a los que proceden así;
concede honores en la Tierra
les prepara después bellos funerales Uniéndoles el suelo de la Tierra sagrada.
Ve, entonces, ¡oh dios!
Yo llego ante ti,
rogando, con los brazos extendidos,
te ofrezco la Verdad y la Justicia.
No hallaréis fraude ni mentira en mi corazón…
Porque yo sé que tú subsistes y continúas
en Verdad y en Justicia.
Entérate, entonces, ¡oh dios!
Yo no cometí pecados en este Mundo,
no he hecho daño a nadie ni me apropié de sus bienes.
Yo soy Thoth, el Hierogramata perfecto, de las manos puras,