Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago Ante el estruendo, mi señor Galván se despierta completamente y ve al que sujetaba la pica. Se lanza fuera de la cama, desnudo como estaba, arranca la pica de la pared y con ella atraviesa al que se la había apoyado, dejándolo muerto. Después, va tras el que tenía la maza, y que ya estaba en la puerta. La reina se había levantado, y no pudo evitar dar grandes gritos. Mi señor Galván ya había echado afuera al primero, al que había matado, y había cerrado la puerta; toma sus armas y se las pone. Mientras tanto, la doncella sale de la cama y le dice que no se preocupe, a la vez que le ayuda a armarse, de acuerdo con lo que él le va indicando. Los gritos han ido en aumento, de forma que los veinte caballeros se ponen en pie y ven que los cirios están apagados, y le ordenan que abra. Galván les responde que no pondrán los pies allí; le contestan entonces que romperán la puerta. La doncella dice que no tiene ningún miedo, pues la puerta es muy fuerte y resistente. Golpean y llaman, pero la joven les responde siempre que no entrarán hasta que haya hecho todo según su gusto. La reina, por otra parte, les grita:
—¿Qué hacéis, hijos de puta fracasados? ¿Por qué no matáis a ese traidor que está ahí dentro?
Grita como mujer enloquecida, que no puede ocultar su deshonra. Nadie puede entrar hasta que mi señor Galván está completamente armado. Entonces, toma la espada y le dice a la doncella que abra la puerta de golpe.