Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago Héctor se pasó allí la noche, por la súplica que le habían hecho Elena y su señor. La doncella que le había acompañado es la que más contenta está, aunque todas las gentes del castillo también estaban muy alegres porque Héctor había vencido el combate y porque la dama había salido de la prisión. Durante toda la noche Héctor fue muy honrado y agasajado por el señor, por la dama y por todos los del castillo. La mañana siguiente, cuando se hizo de día, se levantó y fue a oír misa; luego, se armó y Persidés le regaló un caballo muy bueno, el que él montaba cuando fue derribado. Se despide de ellos; la doncella también monta, acompañándole hasta un refugio, donde le pregunta que hacia qué parte desea dirigirse.
—Por Dios, no sé a dónde ir, pues estoy buscando a un caballero, que no sé ni cómo es, ni cómo se llama; iré a la ventura, a la espera de que Dios me envíe más indicaciones.
—Yo os aconsejaría que os dirijáis a donde os puedan dar información sobre caballeros andantes, pues si permanecéis en estos bosques os perderéis pronto.
Le responde que está de acuerdo.