Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago —Señora, señora —añadió el monje—, es una gran alegrÃa para el mundo y un gran honor para con Dios que una dama tan alta y gentil como vos y descendiente de un linaje tan elevado, se haya entregado al servicio de Dios Nuestro Señor: el premio lo recibirá vuestra alma, si Dios quiere. Lo siento por la tierra de Benoic y por la de Gaunes, que han caÃdo en manos del desleal Claudás, para desdicha nuestra y de nuestros amigos y para vergüenza del rey Arturo, pues hace tiempo que deberÃa haber vengado esta afrenta. Ahora voy a un convento de nuestra orden que hay cerca de aquÃ: tan pronto como haya cumplido lo que tengo que hacer allÃ, iré a la corte del rey Arturo y le presentaré esta queja en vuestro nombre y en el de vuestro hijo, que debe seguir siendo señor de esta tierra, si Dios quiere, y será noble y honrado si Nuestro Señor le da vida.
A estas palabras, la reina de Gaunes salió de una habitación en la que habÃa estado durmiendo, pues no habÃa pasado una sola noche sin que ella y su hermana se levantaran por lo menos tres veces para hacer sus oraciones y sus rezos. Al oÃr hablar de su sobrino Lanzarote, que estaba vivo, se puso tan contenta que no pudo mantenerse en pie y cayó desmayada. Entre la reina y las otras damas la vuelven a levantar, mientras que el anciano monje pregunta quién es y qué le ocurre.