Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago Descabalgan mi señor Galván y Héctor y corren hacia sus dos enemigos con las espadas desenvainadas: el que fue derribado por mi señor Galván no puede valerse, pues tiene el caballo encima, de forma que poco ha faltado para que le reventara el corazón en el vientre. Mi señor Galván lo sujeta por el yelmo, se lo arranca de la cabeza, le baja la ventana y le amenaza con cortarle la cabeza si no se declara vencido; el caballero así lo hace. Mientras tanto, Héctor ataca al suyo con rapidez, pero lo encuentra gravemente herido, pues le habían entrado en el cuerpo la punta de la lanza y bastante trozo del asta; a pesar de todo, el caballero se levantó lo mejor que pudo: en ese momento se le acerca Héctor, dándole un gran golpe en medio de la cabeza, y lo deja completamente aturdido; no le costó mucho volver a derribarlo y tenerlo vencido: le suplica merced, se declara derrotado y le promete ser su prisionero; luego, le entrega la espada. Después, les preguntan a los dos qué compañeros tiene Galahot allí, les responden que, esté donde esté Galahot, allí tiene a los mejores caballeros del mundo, aunque él no se encuentra en la torre. Mi señor Galván no les pregunta más.
Galahot siente que sus dos caballeros hayan sido apresados delante de él, por lo que pide que le den sus armas. Lanzarote se adelanta diciéndole que no se armará por ellos, «iré yo mismo».
—¿Quién irá con vos?, le pregunta Galahot.