Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago —Señor, ¡sed bienvenido! Yo no os conocÃa y, salva sea vuestra gracia, os lo habéis tomado muy a mal, pues por poco no habéis hecho morir a dos de los más valientes hombres del mundo en vano: deberÃais haber dicho vuestro nombre.
—Señor, el miedo a perder el caballero que he estado buscando durante tanto tiempo me impidió decir mi nombre; sabÃa que no podrÃa engañar vuestro buen sentido si no era mediante alguna temeridad: perdonádmelo.
—Estáis perdonado; os hemos causado más daño que vosotros a nosotros. ¿Sabéis quién es ese que va con vos?
—Estoy seguro de que es el caballero al que voy buscando.
Llegan a la torre; Lanzarote no quiso ser el primero en descabalgar, y lo hacen los dos a la vez, mientras que mi señor Galván lo sigue sujetando.
—Señor —le dice Galahot—, dejádmelo, y os prometo que os lo devolveré más tarde.
—Señor, con gusto, pero sabed que va mi vida en ello.