Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago —Ciertamente, nadie tuvo nunca una aflicción ni una vergüenza como la que él siente por haberse enfrentado a vos. Ahora veréis cómo tiene los ojos, hinchados de llorar, pues vos lo habÃais tratado muy bien.
De este modo, llegan a la habitación, y cuando Galahot dice «He aquà a mi señor Galván», Lanzarote se pone de rodillas y le suplica piedad. Mi señor Galván lo levanta, diciéndole:
—Señor, ciertamente os perdono, pues vos habéis hecho cien veces más por mà que yo por vos. Por Dios, decidme vuestro nombre.
—Es quien vos me habéis dicho —contesta Galahot.
—Me gustarÃa saberlo de su propia boca.
—DecÃdselo, señor.
Siente una gran vergüenza, se ruboriza y, finalmente, dice que es Lanzarote. Se produce entonces una gran alegrÃa, y se pusieron a hablar de muchas cosas, y de Héctor. Galahot dice que nunca habÃa visto un caballero de su edad que fuera tan valiente, ni mejor que él, a su parecer. El mismo Galahot va a buscarlo y regresa con él. Mientras, el rey de los Cien Caballeros está acostado en otra habitación, pues se encuentra gravemente herido; Galahot hace que le miren las heridas a él, a mi señor Galván y a Héctor, y los encomienda a buenos médicos.