Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago Galahot manda que le hagan a Lanzarote un escudo como el que le había dicho la reina, y se lo entregó a uno de sus caballeros para que lo llevara. Mi señor Galván les habló de la hueste que iba a luchar contra los sajones, pues pensaba que no sabían nada, y les pide a Galahot y a Lanzarote que vayan con él; y así se lo otorgan. «Pero —dice Galahot—, vayamos de forma que no podamos ser reconocidos, llevemos todos armas distintas a las nuestras». Los otros se lo conceden.
Permanecieron allí durante toda la semana, al cabo de la cual se pusieron en marcha para acudir a la asamblea; fueron preguntando y buscando, hasta que se encontraron con la doncella que se habían encontrado mi señor Galván y Héctor, la que les enseñó dónde estaba la Isla Perdida. La saludaron, a lo que les contestó que Dios los bendijera.
—Doncella —le pregunta Galahot— ¿tenéis noticias del rey Arturo?
—Sí, y todas ciertas; sabed que ni hoy ni mañana tendréis noticias del rey, si no os las doy yo, y no lo pienso hacer de forma gratuita.
—Os daremos lo que queráis —contesta Lanzarote.
—Me tenéis que prometer en buena fe que cuando os lo pida cumpliréis vuestra promesa y me daréis hasta una legua de tierra de vuestras posesiones.
—En eso no os faltaremos.