Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago Llevó tal vida hasta el noveno día, en que estaba tan bello que era admirable de ver. La reina lo amaba, que no sabía cómo podría estar sin verlo, y le pesa su arrojo y valor, pues duda el poder seguir viviendo sin estar a su lado cuando se vaya de la corte: preferiría que fuera menos atrevido y menos valiente.
El noveno día, los irlandeses y los sajones atacaron al ejército, y corrió la alarma por todas partes. Las gentes del rey se habían preparado bien durante toda la semana, y combatían bien, dentro de lo que cabe en quienes no tienen señor. Resistieron con valentía, y hubo combates por todas partes; los gritos de oían en cualquier sitio, pues los sajones intentaban caer sobre todo el ejército, para obligarle a replegarse, y así poder sacar al rey y a sus compañeros y llevarlos a un lugar más hacia el interior de sus dominios.
Cuando empezó la batalla, Lanzarote oyó las voces, pues estaba en la habitación de la reina y se oían en las ventanas y en las almenas. Al ver lo que ocurría, no se sintió a gusto por no estar allí: se acercó a la reina y le pidió que le permitiera participar en el combate. Ella no supo protegerse de mejor modo, y le respondió que todavía no estaba completamente curado, «y los nuestros aún no llevan la peor parte».
—Señora, concededme que vaya, cuando lleven la peor parte.