Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago Entonces le cuentan que ha estado fuera de su seso, y que nada podÃa resistir a su lado, salvo la reina, «y la dama que os crió en el Lago —añade la reina—, que de no haber sido por ella, no hubierais sanado jamás». Responde que ya se lo imaginaba, pues la habÃa visto, «pero pensaba que ya estaba curado». La reina empezó a reÃrse de buena gana, y él se siente culpable y muy avergonzado, pues sabe que todas aquellas damas conocen su mal comportamiento y teme que la cosa del mundo que más ama lo estime menos, pero todo el temor era vano, pues la reina no hubiera podido hacer tal cosa.
Al verlo desolado, la reina lo consuela, le da firmeza, diciéndole:
—No os preocupéis, mi dulce amigo, por Dios, que sois más señor mÃo y estáis más seguro de mÃ, que yo de vos; debéis estar tranquilo, pues no he emprendido esto para un rato, sino para todos los dÃas que permanezca el alma en el cuerpo sin irse.
Lanzarote ya está curado y tiene todo cuanto pide por la boca; y no hay ninguna alegrÃa de las que puede tener un enamorado, que él no la obtenga, pero el cuento no os descubrirá nada más.