Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago Durante mucho tiempo hablaron las dos, de forma que ya cae la tarde; se han hecho muy amigas y se ofrecen mutuamente sus servicios, hasta que llega un momento en que la reina no puede seguir reteniendo a la doncella. Al ver que es así, no se atreve a seguir rogándole, se encomiendan a Dios y la doncella del Lago se marcha con su séquito. La reina se quedó bastante más contenta de lo que estuvo en mucho tiempo; vuelve al lado de Lanzarote y no se mueve hasta que se despierta. Al despertarse, Lanzarote se lamenta mucho; la reina le pregunta cómo se encuentra, a lo que responde: «Bien, pero estoy muy débil y no sé por qué». La reina no le quiere decir que ha estado enfermo antes de que esté completamente curado. Disponen el baño, lo meten en él y se ocupan del caballero lo mejor que pueden, con todo cuidado, de forma que sana rápidamente, recobrando su belleza y su fuerza.