Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago —Señora, señora, tened por seguro que aún veréis maravillas mayores con respecto al escudo, pues yo conocÃa todo lo que iba a ocurrir con él, por eso os lo envié, segura de que no podÃa hacérselo llegar a nadie que lo estimara en más. Por las grandes proezas que realizarÃa lo crié hasta que fue caballero, hasta que estuvo tan bello y tan grande como era cuando lo conocisteis en la corte, y en ningún momento supo quién era: se lo oculté por un caballero al que amé con auténtico amor más que a ningún hombre que viva; temÃa que si lo hubiera sabido, habrÃa pensado otra cosa, y por eso decÃa que era sobrino mÃo. Cuando regrese, diré que vine a sacar al rey Arturo de la prisión, cosa que ocurrirá dentro de ocho dÃas. Será este mismo caballero quien lo saque, pero tened buen cuidado con que no lleve otro escudo, pues de lo contrario, ocurrirá todo lo que os dijo mi doncella, la que os lo dio en QuincprecorentÃn. A través de ella, os hice saber una cosa, de la que me arrepentà después, sintiendo mucho y temiendo que os hubiera molestado: que yo era la dama que mejor conocÃa en el mundo vuestros pensamientos y que estaba más de acuerdo con ellos, pues amaba lo mismo que vos amabais. No lo amo sino con el amor propio de quien lo ha criado, y por el amor que le tengo, os amo. Cuando me vaya os enseñaré una cosa, porque os quiero mucho; a continuación, me iré. Os ruego que lo retengáis, lo protejáis y lo améis por encima de cualquier cosa, pues él os ama más que a nada; deponed vuestro orgullo cuando estéis con él, pues él no quiere nada y nada le gusta sino vos; el pecado es fruto de la locura, pero su locura tiene una gran justificación, pues tiene motivo y le honra. Si hay locura en vuestro amor, es una locura más digna de honra que cualquier otra, pues amáis al señor, a la flor de este mundo. Os podéis alabar porque ninguna dama logró hacer lo que vos sà podéis, ya que sois la compañera del hombre más valiente, la dama del mejor caballero del mundo: con el nuevo señor que ahora tenéis, no es poco lo que habéis ganado, pues es a él a quien ganasteis, que es la flor de todos los caballeros, y me ganasteis a mà también, en todo lo que os pueda ayudar. Ahora ya me tengo que ir, que no puedo entretenerme. Me arrastra la mayor fuerza existente, que es la del amor, pues amo a uno que no sabe dónde estoy, aunque un hermano suyo ha venido aquà conmigo; no se enfadará conmigo mientras yo no lo desee. Hay que evitar enfadar a quien se ama, como si se tratara de uno mismo, pues no es amado verdaderamente quien no es amado por encima de todas las cosas del mundo, y quien ama con amor auténtico, sólo recibe alegrÃa del amado; por lo tanto, se debe amar la fuente de la alegrÃa.