Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago Lanzarote y Lionel se metieron en donde había más sajones; cuando se le rompió la lanza, bien supo tomar la espada, llamada Segura, que el rey sólo llevaba cuando la batalla era a muerte. Allí se probaron las hazañas de Lanzarote, que golpea por igual a sajones que a irlandeses, caballos, cabezas, escudos, caderas y brazos. Vuela a diestro y siniestro por encima del caballo, que era tan bueno que no deseaba otro mejor. No se detiene en ningún lugar; va arriba y abajo, y nada se le escapa ni por delante, ni por detrás. Parece león hambriento metido entre corzos, no tanto por la gran hambre, como por mostrar su fiereza y agilidad. Lanzarote actúa de tal modo que sirve de estandarte a los demás: su escudo hace que se precipiten, su yelmo se le aparece a todos, todos conocen de cerca su espada; sus enemigos piensan que son iguales a él todos los que le siguen, pues les parece que sólo lo ven a él: ahora está aquí, ora allí; ya a la derecha, ya a la izquierda. Le temen tanto que no se atreven a esperarle. De nada vale la gran abundancia de sajones, los más valientes le dejan el camino libre, pensando que ya estaban vencidos en la guerra contra el rey Arturo.