Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago Lanzarote se dirige hacia él con la espada en la mano. Los sajones, que habían contemplado sus hazañas, no se atreven a esperarlo, sino que huyen lo más rápido que pueden; pero el caballo de Lanzarote era más veloz que el suyo, y lo alcanza subiendo una landa: alza la espada para golpearle en mitad de la cabeza; el sajón se inclina sobre el cuello de su caballo, y le arroja el escudo. Lanzarote golpea en el escudo, alcanzándolo por medio y haciéndolo volar al suelo; el golpe cae sobre el muslo derecho de Hargadabrán, se lo corta de un lado a otro, atraviesa la protección de fieltro del caballo y le llega al flanco: derriba en un montón al jinete y a su montura, mientras que él continúa, sin detenerse a mirarlo. Galopa en busca del lugar de mayor número de combatientes, pero no lo encuentra, pues todos se han dado a la fuga, tanto irlandeses como sajones, al ver caer a Hargadabrán, en quien encontraban su principal socorro. Al verlo en el suelo, mi señor Yvaín va a él: sabía quién era, pero no esperaba que estuviera tan grave; se detiene a su lado y lo hace prisionero, pues ya no puede defenderse y todos sus hombres lo habían abandonado, huyendo. Lo reincorpora y se da cuenta de que está gravemente herido, pues tiene cortada la mitad del muslo y su caballo también está malherido. Empieza a persignarse, diciendo que no es prudente quien espera a un hombre que da tales golpes, pues no es hombre, sino justicia y venganza de Dios.