Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago —Ciertamente, señor —le responde—, os debo amar más que a ningún hombre del mundo, y asà lo hago. Si Dios quiere, no formaré parte de la mesnada del rey, a no ser que me vea obligado por la fuerza. Pero ¿cómo me voy a negar a algo que me pida mi señora?
—No os obligaré a tanto —le contesta Galahot—, pues si ella lo desea, hay que hacerlo sin resistencia alguna.
Asà hablaban cuando el rey les interrumpió; pusieron una cara mucho más alegre de lo que el corazón les pedÃa. El rey manda en busca de la reina, que acude muy contenta: al entrar en la torre, todos van a su encuentro, pero, sin hacerles caso, ella le echa los brazos al cuello a Lanzarote y lo besa a la vista de todos los que lo quisieron ver, pues querÃa engañarlos a todos y que nadie pensara lo que realmente habÃa entre ellos dos. Todos cuantos la ven la estiman en mucho más, aunque Lanzarote siente una gran vergüenza.
—Señor caballero —le dice la reina—, no sé quién sois, y me pesa, y no sé qué regalaros. Por amor a mi señor, y por mi honor, que habéis salvado hoy, os otorgo mi amor y a mà misma, tal como debe hacer una leal dama con un caballero leal.