Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago —Señora —le dice a la reina—, avanzad, pues es justo que lo escuchemos de vuestra boca. Defendeos de esta acusación, pues, por Dios, si sois tal como ha dicho la doncella, os habréis merecido la muerte más que todas las pecadoras que han existido, y además habréis engañado al mundo de forma muy fea, porque se os ha tenido como la dama de mayores merecimientos, mientras que erais la más desleal y la más falsa, si es verdad.
La reina se pone en pie, sin aparentar ningún miedo; hacia ella se dirigen reyes, condes y otros nobles. Mi señor Galván iba delante, con una vara en la mano, tan encendido por la gran cólera que tiene, que parece que la roja sangre le va a saltar por la cara.
La reina llega ante el rey y se mantiene en pie; mi señor Galván toma la palabra, dirigiéndose a la doncella que habÃa contado estas noticias:
—Doncella, queremos saber si acusáis a mi señora la reina, que aquà está.
—No acuso a la reina —responde—, pues no la veo aquÃ, sino a esa dama de ahÃ, que fue la que traicionó a su señora y a la mÃa.