Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago —Mi señora —contesta mi señor Galván— está libre de toda traición, por Dios, y será defendida. Y sabed que por poco no me habéis llevado a donde no puedo ser llevado por ninguna mujer, y de no haber sido más por la vergüenza de mi señor que por la mÃa propia, hubiera hecho que os dierais cuenta de que habéis cometido y realizado la mayor locura que hizo una doncella: aunque todos los de vuestra tierra lo juraran, no harÃan que fuera verdad lo que acabáis de atestiguar.
Señor —añade—, aquà estoy dispuesto a defender a mi señora frente a un caballero o más, según dispongáis, y estoy listo a probar que no tiene culpa en la deslealtad de la que la ha acusado la doncella, y que es vuestra esposa, vuestra compañera, ungida y consagrada legalmente como reina.
—En verdad —responde la doncella—, señor caballero, estáis dispuesto a defender lo contrario, pero serÃa razonable que supiéramos vuestro nombre.