Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago La criada monta y se despide de su señora, que le tiene un gran amor y que confía plenamente en ella, como ya había podido comprobar hacía mucho. Era sobrina del monje que había presentado la queja por la muerte del rey Ban de Benoic.
Llevaba consigo a dos escuderos y hasta diez servidores a caballo; cabalgaron y llegaron a la pradera que hay junto a Gaunes el día de la Magdalena, pasada la hora de tercia. Cerca de la pradera había un bosquecillo espeso, por su parte de la izquierda: allí se escondieron la doncella y sus acompañantes, y la joven envió a un escudero para que se enterara si el rey Claudás todavía estaba sentado a la mesa. Tan pronto como se sentó a comer, la doncella lo supo; entonces, reemprende el camino con un rápido palafrén, acompañada sólo por dos escuderos que llevan sendos lebreles y cañas de plata.
Llegaron así a la fortaleza, donde se informaron de si los hijos del rey Boores estaban en la corte o si seguían en prisión, y les dicen que siguen en prisión.
Mientras tanto, Claudás está sentado a comer con toda su nobleza; enfrente tiene a su hijo Dorién, al que iba a armar caballero: era muchacho hermoso, noble, magnánimo y muy atrevido; Claudás no tenía otro hijo.