Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago La corte era brillante y numerosa tanto por ser el dÃa de la coronación de Claudás, como porque iban a armar caballero novel a su hijo; el rey se habÃa portado con más generosidad que nunca entre la vÃspera y ese dÃa, y aún pensaba seguir regalando cosas hasta que se disolviera la corte, pues le habÃa servido de ejemplo la gran liberalidad que habÃa visto en la corte del rey Arturo. Pero la corte se perturbó con un suceso extraordinario, que ahora vais a oÃr.
Estaba Claudás sentado a comer tan alegre y con tal fiesta como estáis oyendo, cuando entró en la sala la doncella que iba del Lago; Claudás sólo habÃa comido el primer plato. La doncella se dirigió hacia Claudás que estaba en un estrado más alto y, sujetando en la mano a los dos lebreles y las dos varas de plata, le dijo en voz lo suficientemente alta para ser oÃda:
—Rey Claudás, Dios te salve; te saludo de parte de la dama que más vale en el mundo, y la que hasta hoy te habÃa apreciado más, por encima de cualquier: otro hombre. Pero ahora cree y piensa que no tienes ni la mitad de la sensatez, ni de la cortesÃa que dicen; y no le falta razón, pues aquà hay más cosas dignas de censura que de alabanza, y yo no esperaba que hubiera tantas. Me voy a ir de inmediato y le contaré a mi doncella lo que he visto y cómo te comportas.