Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago El rey mira a la doncella que ha hablado con tanto atrevimiento y que quiere irse sin decir nada más, y, llamándola, la saluda:
—Doncella, sed bienvenida y que vuestra doncella o vuestra dama, sea lo que sea, tenga buena ventura. Es posible que haya oÃdo decir de mà más bien del que en realidad hay, pero ya que me ha enviado su saludo, si me dijera cómo corregirme, lo harÃa por mantener su amor. Por la fe que le debéis a lo que más queráis, decidme la verdad, pues me gustarÃa saber algo para corregirlo.
—Tanto me habéis conjurado, que no os lo seguiré ocultando. Yo sirvo —tal como habéis oÃdo— a una de las damas que más valen y más ricas del mundo, y está por casar; le habÃan dicho tantas cosas buenas de vos, que no estimaba en un dinero a ningún cristiano, al compararlo con vos, pues le habÃan dicho que erais el rey más gentil y agradable del mundo, el más vigoroso, el más magnánimo y el de mayor valentÃa, y que tenÃais tanto sentido común que aunque tuvierais enfrente al resto del mundo, sabrÃais mejor que nadie lo que se deberÃa hacer. Por eso me habÃa enviado mi dama aquÃ, para saber si las palabras que habÃa oÃdo sobre vos eran verdaderas o falsas. Y he visto que falláis en tres de las mejores cualidades que puede tener un caballero, pues no tenéis ni sensatez, ni amabilidad, ni cortesÃa.